REVISTA ÓSMOSIS
IInspirando a una mirada crítica
La teoría de clases en la sociedad actual

Por: Mariana Godínez Sosa
Karl Marx fue un pensador alemán dedicado a temas como la economía, filosofía y sociología. Su obra más trascendente fue Das Kapital o El Capital (1867), el cual brinda al lector algunas lecciones como reflexionar lo leído para aprender y a la vez, pensar por uno mismo. Lo anterior es el eje del presente artículo, que tiene como objetivo principal analizar la relación del lanzamiento de la onceaba edición de una línea de teléfonos inteligentes de alta gama con la teoría de clases de Marx.
Foto: Apple Inc. IPhone 11 Pro
Es importante mencionar que el autor, para fines de su observación e investigación social, no ve a las personas con la concepción actual de derechos y libertades, sino como advierte en el prólogo de su famosa obra “[…] aquí sólo se trata de personas en la medida en que son la personificación de categorías económicas, portadores de determinadas relaciones e intereses de clase” (Marx, 1867, p. 8).
Si bien, Marx no formuló como tal una teoría de clases, es explícita la propuesta de su obra en la cual estableció una relación constante de la sociedad que gira en torno a la producción, en la que participan dos principales clases sociales: la capitalista, (dueña de los medios de producción) y la obrera. Esta última es la que para sobrevivir debe vender su fuerza de trabajo a la clase capitalista así, serpa explotada para la obtención de un plusvalor o ganancia.
El obrero no sólo trabaja para su supervivencia, sino que está sometido a un encantamiento constante por parte del capitalismo para el consumo irracional de bienes o valores de uso, es decir, mercancía. La relación entre ambos es de manera cuantitativa, lo que quiere decir que el obrero brindará su fuerza de trabajo para obtener dinero, y con ésta, comprar mercancías a la clase capitalista. A su vez la clase capitalista para tener más poder adquisitivo necesita más dinero, el cual genera con la venta de mercancías a la clase obrera.
Lo anterior se traduce en la existencia de un ciclo conocido como el “edificio de Marx”. En el cual se ubica a la clase capitalista bajo el nombre de superestructura (instituciones económicas, políticas, militares e ideológicas) en el nivel superior y a la clase obrera con el nombre de infraestructura (el resto de la población) en el nivel inferior. Ello representa que a pesar de que la clase capitalista está en la cima, necesita de la clase obrera para sostenerse, pero al mismo tiempo, los obreros necesitan de los capitalistas para sobrevivir.
Ahora bien, la clase obrera tiene el deseo de obtener más riqueza, lo cual unido a las tácticas de venta de la publicidad, se le hace creer que podrá obtener estatus y riqueza con la adquisición de bienes que la mayoría de las veces no necesita realmente. Sólo se le da esa opción para sentirse perteneciente a la clase capitalista, pero nunca hay una opción real de ser un banquero o dueño de capital.
La teoría expuesta anteriormente, se puede explicar con un caso en particular como lo es: la compra de un nuevo teléfono inteligente equipado con tres cámaras. Si bien hay personas que por su profesión esta tecnología les resulte útil, en su mayoría los demás consumidores se dejan llevar por la presión y demanda de compra que conlleva la vida líquida (Bauman, 2005, p. 5). Ésta última sostiene que para ser distintos al resto, debemos estar al último grito de la moda.
Aunque Marx establece que la magnitud de valor de una mercancía se establece con la cantidad y el tiempo que se necesita para su producción, también indica que dicha magnitud de valor dependerá de los cambios que se presenten en la fuerza productiva de trabajo, la cual se determina “[…] por múltiples circunstancias como el nivel de destreza del obrero, el estado de desarrollo en que se encuentra la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas […]” (Marx, 1867, p. 49).
Con ello se puede cuestionar si de verdad vale alrededor de veinte mil pesos mexicanos un smartphone, diseñado en California y ensamblado en China, lugar famoso por tener mano de obra barata. Lo que genera una mayor plusvalía para la empresa estadounidense identificada mundialmente por el isotipo de una manzana. Así que ¿qué se compra en realidad? ¿una mercancía o un disfraz de clase capitalista?
Con todo lo planteado y expuesto, se afirma que la teoría de clases ha tomado fuerza debido al modo de producción, consumismo y tipo de publicidad actual. Asimismo, la sociedad continuará sometiéndose a explotaciones laborales ya no sólo con el fin de sobrevivir, sino con el fin de comprar mercancía que la haga sentirse fuera de su clase social real.
Por último, se confirma que Karl Marx fue un gran intelectual que propuso ideas que se aplican en la actualidad. Esto indica que la sociedad no ha cambiado mucho realmente desde los tiempos de la publicación de Das Kapital y, por consiguiente, es aplicable la frase que él mismo citó en esa obra “Mutato nomine de te fabula narratur!” [¡Bajo otro nombre, a ti se refiere la historia!] (Horacio, Sátiras I, 1, 69).
Bibliografía
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Marx, K. (1867). El capital. Crítica de la economía política. El proceso de producción de capital I. Alemania.
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Bauman, Z. (2005). Vida líquida. Barcelona: Paidós.
Bree es una fuente animada y destacada que se inspira en la escritura a mano. Seguramente captará la atención de tu lector, especialmente en párrafos cortos.
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