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Lo simbólico del consumo 

Por: Areli Abigail Vallardy Luna

En el libro Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder (2002), se encuentra un capítulo de Guillermo Sunkel, titulado "Una mirada otra. La cultura desde el consumo". En él se explica que el consumo cultural ofrece una visión reflexiva acerca de cómo el público recibe y emplea los bienes culturales y la manera en que lo relacionan con su vida cotidiana.

El consumo es una actividad que va más allá de lo conductista, es decir una relación simple entre las necesidades y los bienes existentes para satisfacerlas. Así, para comprender el consumo cultural es necesario tener en cuenta que las necesidades, desde las más básicas, están construidas socialmente, lo que genera que la forma de satisfacerlas varíe entre una cultura y otra, asimismo, se toma en cuenta la concepción instrumentalista del bien a través de su cambio de uso.

Lo anterior, se aplica a el tener un teléfono celular en la actualidad ya que, resulta una herramienta útil para mantenerse comunicado con los demás, ya no solo a través de mensajería instantánea y llamadas, sino también con fotografías y videos. Un celular es capaz de realizar actividades, por ejemplo: agendar, comunicar, buscar información, jugar, pedir transporte y guardar información.

Según un artículo de Forbes, en México para 2018 se registraron 83.1 millones de personas que utilizan teléfono celular, con una diferencia de casi 3 millones en comparación de 2017, según las cifras del INEGI. Para cubrir la necesidad de comunicación instantánea a distancia, requerida en la actualidad, el público se ve en la situación de comprar un teléfono celular.

La adquisición del teléfono celular se vuelve un consumo cultural a partir de los significados sociales de las posesiones materiales, en este caso, del valor simbólico que se otorga a las marcas sobre su valor de uso y cambio. Según Luz María Ortega Villa en su artículo “Consumo de bienes culturales: reflexiones sobre un concepto y tres categorías para su análisis. Culturales”, Thompson dice que el valor simbólico es: "el valor que tienen los objetos en virtud de las maneras en que, y del alcance por el cual, son estimados por los individuos que los producen y los reciben" (Ortega, 2002, p. 14).

Escoger una marca de celular, dispuesto a pagar miles de pesos más por tecnología con capacidades similares o menores en comparación a alguna otra, es explicable a través del consumo cultural. Una marca puede ofrecer un teléfono con más limitaciones que otro, pero en la sociedad, pagar por este celular ofrece estatus, por lo que el valor simbólico del bien supera su valor de uso y de cambio.

Abraham Maslow, en su libro Motivación y Personalidad menciona las necesidades básicas de un individuo. Entre las necesidades de estima, una de las dos clasificaciones indica que el individuo tiene un deseo de reputación, prestigio, estatus o aprecio. En el consumo cultural, el estatus también se forma socialmente a partir de qué consumes, qué marcas y bienes adquieres a partir del valor simbólico que les es otorgado.

Una persona decide qué celular comprar, más allá de cubrir la necesidad de comunicarse a distancia y al momento, a partir de un valor simbólico otorgado al bien. No se consume aleatoriamente, no es un proceso enteramente económico y conductista, sino ligado a valores culturales y a la producción en gran escala, cuyo principio legitimador se halla en la posesión de capital simbólico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes:

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Foto: Mcurie 2016

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