
REVISTA ÓSMOSIS
IInspirando a una mirada crítica
Una mirada mediática del movimiento feminista
Por: Rodrigo Cruz Plaza
Entre gritos que reclaman justicia y un caos desbordante, se llevó a cabo la marcha feminista el pasado 16 de agosto en la Ciudad de México. La protesta, principalmente contra la violencia por parte de la policía contra las mujeres, tomó mayor fuerza tras la acusación a cuatro elementos por la violación de una joven de 17 años (Milenio, 2019). Este suceso trajo consigo consecuencias que evidenciaron el gran impacto del feminismo en la actualidad, así como el importante papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad actual.
Se escribe este artículo cuestionando incluso su resultado final a partir de dos supuestos. El primero, nunca se va poder comprender completamente este proceso partiendo del hecho de que se escribe desde una perspectiva del sexo masculino partidaria de las ideas del movimiento. En segundo lugar, todo esto se escribe a partir de una influencia mediática que impacta tanto a mujeres como hombres, lo que con el tiempo ha creado un imaginario de la lucha feminista, transformando la forma de ver al movimiento.
La lucha por la paridad entre hombres y mujeres en todos los aspectos de la vida diaria, es un proceso que se ha mantenido a lo largo de los años y que ha dejado marca en múltiples aspectos de la sociedad. Si bien, el contexto ha cambiado, así como, las situaciones que motivan al movimiento, en la actualidad, la batalla no para. Feminicidios, violencia doméstica, violaciones, entre un largo listado de situaciones que ha dado paso a cientos de movilizaciones que dejan ver un hartazgo social por parte de las mujeres.
El movimiento, desde los años 70, se ha pronunciado en contra de los medios de comunicación al ser estos los creadores de pautas culturales que determinan el papel de los hombres y mujeres en el contexto social. Esto a su vez, deja en evidencia la gran brecha de desigualdad que existe entre ambos sexos, y por lo tanto, la paridad queda anulada ante la limitada participación de la mujer en los medios. Junto con la creación de imágenes femeninas estereotipadas, las cuales dificultan su intervención en la industria mediática (Rovetto, 2013).
Ahora, durante los hechos del pasado agosto, los principales medios noticiarios de México no dejaron pasar los actos vandálicos cometidos durante la marcha en la Ciudad. Grafitis, ventanas rotas y uno de los monumentos más emblemáticos del país: el Monumento a la Independencia, resultaron dañados. Sin embargo, cabe preguntarse ¿vale más un pedazo de concreto que la vida de una persona?
La apropiación masculina de los medios masivos de comunicación quedó evidente durante la marcha. Existe un camarógrafo, un reportero, pero ¿dónde están las mujeres? ¿por qué no hay mujeres rescatando el hecho, apropiándose así del medio y de la marcha misma? De ser así, el panorama abarcaría mayores puntos de vista que podrían ayudar a configurar nuevos modelos de convivencia, permitir a la mujer ejercer mayor poder sobre el espacio, en contraste con los años de opresión masculina.
Así, la categoría de poder toma relevancia dentro del marco mediático a través del cual es visto el movimiento. Marcela Lagarde (como se citó en López Díez, 2004), afirma que las industrias de medios comunicativos han construido una realidad del presente en la que existe una mirada androcéntrica, la cuál si bien no es ni mejor o peor que otra, a través del tiempo se ha reforzado.
Y no solo el poder se ejerce por parte de quienes tienen el control de los medios, en este caso, el hombre; sino también a través de la audiencia (ya sean hombres o mujeres), ya que no sólo es la que recibe el mensaje, sino que también dictamina el carácter moral o social de una problemática vista a través de los medios de comunicación. La audiencia no es solo agente pasivo, sino que a través de un enfoque con carácter central en el telespectador, éste ejerce poder y se torna activo e influencia en el contexto del hecho social (Rodríguez, 2010).
Finalmente, es evidente que la lucha por un mundo con igualdad tanto para mujeres como hombres está aún en pie. A pesar de vivir en un país como México, donde prevalecen las conductas machistas y misóginas, donde los resultados del movimiento parecen lejanos, no se debe permitir que sus objetivos se pierdan.
El movimiento feminista ha dejado a lo largo de la historia contemporánea grandes cambios de los que hoy se goza, como la despenalización del aborto o el uso de uniformes neutros en escuelas de educación básica. Así se demuestra como poco a poco, a través de pequeñas grietas, la mujer sale a luz, rompe muros y destruye ideologías, y aunque todo parezca perdido, se espera que esto no suceda, porque el objetivo es que: América Latina será toda feminista.
Fuentes:
Redacción. (Agosto de 2019). Marcha feminista en CDMX concluye en vandalismo. México: Milenio. Recuperado de https://www.milenio.com/ciencia-y-salud/sociedad/marcha-feminista-ciudad-mexico-concluye-vandalismo
• López, P. (2004). La mujer, las mujeres y el sujeto del feminismo en los medios de comunicación. Madrid: RTVE e Instituto de la Mujer. Recuperado de http://www.mujeresenred.net/IMG/pdf/MujerMujeresSujetoFem.pdf
• Rovetto, F. (2013). Estudios feministas y medios de comunicación: Avances teóricos y periodísticos en España y Argentina. Revista Faro, 1 (16). 14-27 pp. Recuperado de file:///C:/Users/rodri/Downloads/Dialnet-EstudiosFeministasYMediosDeComunicacion-4780259.pdf
• Rodríguez, S. (2010). Fuego cruzado: las mediaciones televisivas en la familia. México: Editorial Porrúa. 91-96 pp.

Fuente: Brenda Arriaga / Yaconic

Fuente: Mónica Vázquez / Plumas Atómicas